Diabulimia: el desafío de tratar trastornos alimentarios con diabetes tipo 1

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Es un cuadro complejo que requiere un enfoque multidisciplinario. Uno de los mayores peligros es que los pacientes comienzan a no inyectarse la insulina para seguir perdiendo peso

Diabulimia es un término que se utiliza para definir a la asociación entre dos patologías o enfermedades: diabetes tipo 1, dependiente de insulina, y un trastorno alimentario.

Aunque la palabra incluye a la bulimia, no solo significa que solo se asocie a la diabetes con un cuadro de bulimia nerviosa exclusivamente. El concepto deviene de la agrupación de diabetes- insulinodependiente y cualquier tipo de trastorno de la conducta alimentaria (TCA)

La diabetes es una patología crónica. Si el paciente no realiza un plan alimentario equilibrado y no se inyecta la dosis necesaria de insulina puede desencadenar en un riesgo en la calidad de vida.

Uno de los síntomas de la diabetes tipo 1 es el descenso de peso por el desequilibrio de la producción de insulina. Cuando la persona que padece un TCA y es insulinodependiente, comienza a no aplicarse la inyección para “evitar” recuperar peso. El peligro de la superposición de ambos cuadros se incrementa radicalmente cuando la persona empieza a realizar una restricción alimentaria y/o atracones, ya que los niveles de glucemia son más vulnerables a la fluctuación, lo que provoca complicaciones tanto físicas como mentales.

El omitir la dosis de insulina se encuentra dentro de las conductas compensatorias, ya que la persona al incorporarla como tratamiento de su enfermedad, recupera peso. Este aumento de peso genera insatisfacción en el/la paciente que se percibe como “gordo/a”, y comienzan los pensamientos de tipo obsesivos por perder peso.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), salud se define como el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Por este motivo, un tratamiento de TCA debe llevarse a cabo de forma interdisciplinaria. Más aún, cuando la persona sufre una enfermedad de base o combinada con un tras-torno alimenticio.

Dada la complejidad del cuadro, el paciente con diabulimia debe ser tratado por un equipo interdisciplinario para llevar una vida saludable: diabetología, nutrición, clínica médica, endocrinología, psicología y psiquiatría.

La discriminación que sufren los pacientes con trastornos alimenticios es de gran impacto para su salud. El trastorno va más allá de la comida y el cuerpo: la discriminación y la opinión ajena se vuelven un factor clave para que la persona enferma no vuelva a decaer.

Los trastornos de la conducta alimentaria son alteraciones y desórdenes mentales que afectan a la ingesta y al peso de la persona que los padece. Pero, más allá de estos síntomas, se esconden dificultades psicológicas graves y complejas que repercuten en el funcionamiento normal de la vida diaria de la persona enferma.

El trastorno alimentario actúa como denunciante ante la dificultad de la persona para ser autónoma e independiente. Situaciones como la salida de la adolescencia, la pérdida de un ser querido, separación de los progenitores, o una experiencia traumática pueden resultar un conflicto para la persona y ante la imposibilidad de encontrar recursos psíquicos para elaborarlos, comienzan a aparecer los síntomas del TCA. Cuando además sus conductas compensatorias perjudican el tratamiento de otra enfermedad, entonces el cuadro se vuelve aún más complejo.

Los factores causantes de los trastornos de comportamiento alimentarios son una combinación de elementos psicológicos (influencias familiares y conflictos psíquicos) y sociales (influencias de sus pares y expectativas sociales). Afecta mayormente a mujeres, con una proporción de 9 mujeres por cada hombre. No obstante, cada vez se observan más casos de varones afectados con dichos trastornos.

En cuestiones de salud, lo recomendable es consultar con los profesionales adecuados y no dejarse llevar por los mensajes que cualquier red social transmita.

Fuente: ambito.com

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