Crea UNAM la primera molécula en México contra la hipertensión

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Un multidisciplinario equipo dirigido por el doctor Enrique Ramón Ángeles Anguiano, investigador del Laboratorio de Química Medicinal de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán (FES-C) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha diseñado una molécula para el tratamiento de la hipertensión que ofrece ventajas frente a lo que se conoce en el mercado nacional.

Será el primer compuesto derivado fenólico para este fin diseñado y sintetizado por científicos mexicanos, y que ha llamado la atención de farmacéuticas transnacionales.

El producto no sólo reduce la presión arterial, también brinda protección ante posibles eventos cardiovasculares y se encuentra en proceso de prueba para que la molécula se absorba por la piel mediante un parche transdérmico.

A decir del doctor Ángeles Anguiano, la investigación inició hace 20 años y en ella han intervenido más de 100 personas, quienes han dado pie a 30 tesis de licenciatura, cuatro de doctorado, 20 artículos internacionales y la patente obtenida recientemente.

“En 1992, en el mercado mexicano solo había dos o tres compuestos químicos para la fabricación de medicamentos para enfermedades cardiovasculares, entre ellos el captopril, el cual se sigue usando en la industria como fármaco para controlar la hipertensión; ello nos motivó a buscar moléculas que pudieran ser sintetizadas en laboratorio y que fueran una alternativa, además de que 99 por ciento de las patentes en el área farmacéutica son extranjeras. México es maquilador de las firmas internacionales”, explica el químico de la UNAM.

Agrega que por ambas razones empezó a buscar los vínculos con especialistas en Farmacología del miocardio y cardiólogos, se revisó la literatura química y encontraron un compuesto derivado de una planta en China, la Changrolina, que tiene una estructura química compleja pero podía simularse en laboratorio. Para ello se hicieron modelados moleculares con la supercomputadora Kan Balam de la UNAM y se encontró la fracción que tenía la actividad biológica equivalente al captopril.

“El fármaco industrial se produce en varias etapas y nuestro compuesto sólo requiere de dos fases, emplea materia prima sencilla y más barata; en otras palabras, nuestro proceso no es tan costoso y los resultados fueron los mismos”, detalla el doctor Ángeles Anguiano.

Mejorarlo, el reto

El proyecto continuó y para ello se invitó a participar a otros especialistas de diversas disciplinas y obtuvieron un mejor compuesto con mayores ventajas, que si bien logra bajar la presión arterial, también brinda protección al corazón y es preventivo para las enfermedades cardiovasculares, además de que tiene menores efectos secundarios.

“De manera provisional hemos nombrado al producto Unamapril, unam por nuestra casa de estudios y “pril” por el término que se asigna a los fármacos para el tratamiento de la hipertensión”, añade el doctor Ángeles Anguiano.

Durante la primera "Feria de Innovación Tecnológica de la UNAM para la Industria Farmacéutica", en agosto de 2012 y organizada por la Coordinación de Innovación y Desarrollo, varias empresas mostraron interés por el producto del Laboratorio de Química  Médica de la FES-C y con una de ellas hay pláticas de posibles convenios de colaboración y transferencia industrial, pues la finalidad es que se produzca de manera industrial.

“Realizamos las pruebas primarias del producto y llegamos a las pre-clínicas, lo cual no es barato; la siguiente fase, la clínica, es la más cara y es ahí donde se requiere el respaldo de la industria para realizar pruebas clínicas con humanos, y del apoyo de la nueva Clínica de la UNAM, recién inaugurada.

“Nuestro compuesto tiene diversos efectos positivos en un solo producto; es decir, no se necesitarán tomar tres fármacos para tener esos resultados, lo cual es mucho más cómodo al paciente. El impacto es menor sobre riñón e hígado y buscamos la manera que se comercialice como un parche transdérmico que se adhiere a la piel para que se libere el compuesto”.

El doctor Ángeles Anguiano hace hincapié: “Nosotros no podemos continuar como maquiladores de la industria farmacéutica; en México contamos con el potencial humano y la infraestructura para diseñar nuestros propios medicamentos y aportarlos a la humanidad”.

Raúl Serrano

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