Ley de etiquetados: ¿Podrá disminuir la obesidad en Chile?

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Las cifras hablan por sí solas: Chile ocupa el primer puesto en Latinoamérica en obesidad infantil y el sexto lugar a nivel planetario. Según un estudio publicado este año por el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), el 70 por ciento de los niños va a ser obeso a corto plazo. Para resolver este grave problema, una de las medidas más polémicas que se han adoptado es la nueva Ley de Etiquetados de Alimentos que comienza a regir el próximo 26 de junio.

Con los octágonos de color negro en la parte más visible de cada producto envasado, que indican si los alimentos presentan altos índices de calorías, azúcares, grasas y sodio, el Minsal busca disminuir los índices de sobrepeso y obesidad en el país, que según la última Encuesta Nacional de Salud afectaría a un 64,5 por ciento de la población. ¿Podrá efectivamente el nuevo etiquetado bajar las tasas de obesidad?

Edmundo Rodríguez, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, dice que  “el sobrepeso y la obesidad son causados justamente por el alto consumo de alimentos ricos en calorías, azúcares, grasas y sodio. El nuevo etiquetado nutricional busca orientar a los consumidores para que puedan elegir los alimentos menos dañinos para su salud, además de desincentivar el consumo de productos que presenten alto contenido de nutrientes críticos perjudiciales. Si la gente toma conciencia de esto y comienza a consumir productos que no presenten estos descriptores o bien consumen las porciones adecuadas para sus necesidades, las tasas de obesidad y sobrepeso pueden disminuir”.

Si bien es cierto la información nutricional de cada alimento ha estado siempre disponible en el pequeño recuadro al reverso de los envases, ahora las estadísticas estarán mucho más presentes y claras para el consumidor. “La importancia de estos descriptores es para tener en cuenta cuáles de los alimentos consumidos en exceso pueden generar problemas de salud en adultos y niños. El etiquetado apunta a informar en forma clara y fácil a los consumidores de productos envasados sobre el contenido de los nutrientes que causan efectos dañinos como el sobrepeso y la obesidad, además de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, diabetes y colesterol alto, los cuales a largo plazo son el principal causante de problemas cardiacos y renales”, advierte el nutricionista.

Según el académico, aunque las etiquetas ayudarán a las personas a elegir el producto más sano, las costumbres y hábitos alimenticios no cambian de un día para otro. “El cambio de los hábitos alimenticios es gradual, ya que las personas deben ser educadas por especialistas como nutricionistas, en cómo y cuántas veces consumir ciertos alimentos. Además, debe existir una buena disposición y compromiso de parte de las personas para modificar sus hábitos en el consumo de alimentos”, indica Rodríguez.

¿Esta nueva medida bajará los niveles de obesidad en la población infantil? “Actualmente muchos padres prefieren enviar dinero a sus hijos para que compren su colación, por lo que el niño no siempre elige el mejor alimento para su consumo. El no poder vender alimentos con los descriptores ‘Altos en…’ en quioscos escolares obligará a tener productos más saludables a disposición de los niños, lo cual les puede ampliar su perspectiva en los alimentos que pueden consumir. No obstante a lo anterior, si los padres siguen enviado alimentos con los descriptores señalados en las colaciones de sus niños, no se generará este cambio positivo. Los padres juegan un papel fundamental en el cuidado de la salud de sus hijos”, añade Edmundo Rodríguez.

La obesidad trae consigo otras enfermedades aún más graves, por lo que es necesario tomar consciencia de la gravedad del desorden alimenticio presente en el país. “Enfermedades que antes eran casi exclusivas de adultos, como la diabetes mellitus II, dislipidemias e hipertensión arterial, ahora se están presentado en un número importante de la población infantil debido a la mala selección de alimentos que existe por parte de los padres”, advierte el nutricionista.

Fuente: La Nación

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