Nuevas terapias de utilidad para la diabetes tipo II

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El tratamiento con insulina inhalada o exenatide, un fármaco inyectable, logra mejorar el control glucémico en pacientes con diabetes tipo II que no presentan una respuesta aceptable con mediante píldoras, según los hallazgos de dos estudios publicados en la revista Annals of Internal Medicine.

En un estudio, el Dr. Julio Rosenstock, del Dallas Diabetes and Endocrine Center de Texas (EEUU), evaluó el efecto de la insulina inhalada sobre el control del azúcar en sangre de 309 pacientes, en sustitución de las medicaciones orales estándar. Se siguió a los sujetos durante 12 semanas.

En comparación con la terapia oral continua, los investigadores afirman que se alcanzó una significativa mejora del control glucémico mediante la adición o la sustitución por una terapia de insulina inhalada.

La terapia de insulina inhalada fue más propensa que la oral a producir unos niveles de azúcar demasiado bajos. El tratamiento se asoció también a un modesto aumento de peso y a una leve tos.

En el segundo estudio, el Dr. Robert J. Heine, del VU University Medical Center, en los Países Bajos, comparó los efectos hipoglucemiantes de exenatide e insulina glargina en 551 pacientes con diabetes tipo II que presentaban un mal control glucémico mediante medicaciones orales.

Al cabo de 26 semanas de seguimiento, exenatide e insulina glargina se asociaron a unas mejoras similares del control del azúcar en sangre.

El tratamiento con exenatide se vinculó a una pérdida de peso corporal de unos 2 Kg, mientras que insulina glargina produjo un aumento de unos 1.600 g. Los efectos secundarios gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarrea, fueron mucho más frecuentes con exenatide que con insulina glargina.

"Los resultados de estos estudios sugieren un verdadero avance en el tratamiento de las fases más avanzadas de la diabetes: lograr un control de la glucosa sin un aumento concomitante de peso (exenatide) y una opción real para los pacientes que no soportan las inyecciones (insulina inhalada frente a inyectada)," manifiesta en un editorial el Dr. Richard J. Comi, del Dartmouth Hitchcock Medical Center, en Lebanon, New Hampshire (GB).

Fuente: Medicina 21

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