¿Cómo las grasas saludables ayudan a prevenir la diabetes tipo 2?

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Consumir grasas más saludables, como las incluidas en nueces y semillas, así como algunos vegetales, al tiempo que se limitan las de origen animal y los carbohidratos refinados, puede ayudar a prevenir o controlar la diabetes tipo 2; al menos así lo sugiere una investigación reciente. El extenso estudio encontró que estos cambios en la dieta pueden reducir los niveles de azúcar en sangre y mejorar la sensibilidad a la insulina.

“El mundo se enfrenta a una epidemia de resistencia a la insulina y diabetes. Nuestros hallazgos respaldan la prevención y el tratamiento de estas enfermedades al comer más alimentos ricos en grasa como las nueces, semillas de girasol, soya, linaza, pescado, otros aceites vegetales y productos para untar, en lugar de granos refinados, almidones, azúcares y grasas animales”, dijo el doctor Dariush Mozaffarian, colíder del trabajo y decano de la Escuela Friedman de Nutrición y Ciencias Políticas en la Universidad de Tufts, en Boston, Estados Unidos. El experto enfatizó que este es un mensaje positivo para el público, por lo que no deben temerle a las grasas saludables.

Evaluación de factores de riesgo para diabetes tipo 2
Los científicos analizaron los resultados de 102 ensayos que incluyeron a 4,660 adultos, a fin de evaluar cómo los diferentes tipos de grasas en la dieta y los carbohidratos afectaban los principales factores de riesgo para la diabetes tipo 2.

El análisis, publicado en la revista PLoS Medicine, revisó estudios en donde a los participantes involucrados se les dio de comer diferentes cantidades de grasas y carbohidratos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados. Los investigadores evaluaron cómo estas diferencias dietéticas afectaron las medidas de salud metabólica, incluyendo azúcar en sangre y niveles de insulina, así como sensibilidad a la ella y la producción de la misma.

Beneficios de una dieta rica en grasas saludables
Los especialistas hallaron que seguir una dieta rica en grasas poliinsaturadas o monoinsaturadas, en lugar de comidas con alto contenido de carbohidratos o grasas saturadas, ayuda a mejorar el control del azúcar en sangre.

Asimismo, destacaron que estudios previos han estimado que cada descenso de 0.1 por ciento en HbA1C —un indicador de control del azúcar sanguíneo a largo plazo— permitiría reducir la incidencia de diabetes tipo 2 en un 22 por ciento, y de enfermedades cardiacas en un 6.8 por ciento.

“Entre las diferentes grasas, los beneficios más consistentes se observaron al incrementar las poliinsaturadas, en lugar de los carbohidratos o las saturadas”, destacó Fumiaki Imamura, primer autor del trabajo e investigador de la Unidad de Epidemiología del Consejo de Investigación Médica de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Los autores del estudio citaron que sus resultados deberían ayudar a informar a los médicos y pacientes sobre los efectos de la dieta en la salud metabólica y el riesgo de diabetes tipo 2.

“Hasta ahora, nuestra comprensión de cómo las grasas dietéticas e hidratos de carbono influyen en la glucosa, la insulina y los factores de riesgo relacionados se ha basado en estudios individuales con resultados inconsistentes”, subrayó Imamura. “Al combinar los resultados de más de 100 ensayos, proporcionamos la evidencia más fuerte hasta la fecha sobre cómo los principales nutrientes alteran estos riesgos”.

Fuente: HealthDay News

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