La dieta mediterránea puede atenuar el riesgo de diabetes asociada a obesidad

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Un estudio de la Universidad de Navarra, en España, sugiere que la dieta mediterránea puede mitigar los efectos adversos de la obesidad sobre la incidencia de la diabetes mellitus tipo 2. El trabajo ha sido llevado a cabo por Sonia Eguaras, del Servicio Navarro de Salud, bajo la dirección de Miguel Ángel Martínez-González, director de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición.

La investigación, que lleva por título ¿Puede la dieta mediterránea atenuar el riesgo de la diabetes tipo 2 asociada a la obesidad?, ha sido publicada en la revista British Journal Nutrition, como parte del proyecto Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) en el que se ha analizado a 18,225 personas, inicialmente libres de diabetes, durante una media de nueve años y medio.

Los participantes del estudio tienen una edad media de 38 años y son en su mayoría mujeres (61 %). Durante el transcurso de ese tiempo, se les evaluó su ingesta dietética según un cuestionario semicuantitativo de 136 puntos de frecuencia alimentaria, con el objetivo de puntuar de 0 a 9 la adherencia que tenían a la dieta mediterránea.

Tras el periodo transcurrido, se confirmaron 136 casos incidentes de diabetes; con lo que los resultados del estudio evidencian que en las personas obesas o con sobrepeso se observa un mayor riesgo de desarrollar diabetes si no se sigue una dieta mediterránea. El estudio concluye, por tanto, que una mayor adherencia a la dieta mediterránea puede atenuar el riesgo que la obesidad presenta de desarrollar diabetes en el futuro.

¿En qué consiste?
Entre los alimentos recomendados están las verduras y legumbres, la fruta, el pescado, las carnes blancas, la pasta, el arroz y los frutos secos, además del consumo de vino con moderación. Otro de los productos más recomendados es el aceite de oliva, que gracias al ácido oleico y a sus grasas de origen vegetal disminuye el riesgo de padecer obstrucciones en las arterias, y tiene un alto contenido en carotenos y vitamina E. La dieta mediterránea promueve el consumo de aceite de oliva frente a otros tipos de aceite y especialmente frente a la mantequilla. En este patrón alimentario escasean productos como las carnes rojas, los dulces y los huevos.

Los beneficios para la salud que supone esta dieta son más significativos cuando se combinan con el ejercicio físico. Este ha de ser moderado, pero a ser posible ha de realizarse durante al menos 30 minutos diarios, cinco días por semana. En caso de que por razones de tiempo resulte complicado, se ha de hacer con la máxima regularidad que se pueda.

Opciones como caminar a paso ligero, correr, la natación o el ciclismo resultan aconsejables, pero también se puede recurrir a cualquier otro deporte o actividad que ayude a la quema de calorías y grasas, así como a un mantenimiento físico óptimo. Así, contribuye a bajar de peso, controlar la presión arterial y la hipercolesterolemia, y a atrasar el deterioro cognitivo. La práctica habitual de ejercicio físico también ofrece protección contra enfermedades crónicas como la diabetes o el Alzheimer.

El seguimiento de la dieta mediterránea, además de ayudar a controlar el peso e incrementar la sensación de bienestar físico, mejora del funcionamiento de diversos órganos, como el riñón y el corazón. Asimismo, se ha descubierto que la tasa de mortalidad por cáncer es menor entre quienes la practican que en los países del norte de Europa o de América, que tienden a abusar más de comida rápida, los alimentos precocinados y las grasas.

Fuente: InfoDiabético

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