Cuatro estrategias para cambiar nuestros hábitos y tener una mejor salud

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Adoptar hábitos nuevos y más saludables puede protegernos de problemas de salud graves

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Esa es la definición que da la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ese objetivo es factible si apostamos por un estilo de vida saludable, compuesto por seis factores, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad: actividad física y sedentarismo, prevención del tabaquismo, alimentación saludable, reducción del consumo de alcohol, vigilancia de la seguridad y las lesiones no intencionales y cuidado del bienestar emocional.

Adoptar hábitos nuevos y más saludables puede protegernos de problemas de salud graves. Por ejemplo, de enfermedades no transmisibles, entre ellas la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.

No solo prevenimos enfermedades importantes, sino que contribuimos a nuestro bienestar. Los hábitos nuevos, como una alimentación saludable y actividad física regular, también pueden ayudarnos a controlar su peso y a tener más energía, señalan los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

Cuatro estrategias para cambiar nuestros hábitos

Pero no nos engañemos. Los viejos y nocivos hábitos son difíciles de eliminar. Este proceso involucra varias etapas, cuyo resultado no es inmediato. Es decir, puede llevar un tiempo. Más del que nos gustaría. En concreto, los NIH hablan de cuatro etapas necesarias: reflexión, preparación, acción, mantenimiento.

1. Reflexión

A cualquier cambio, le precede una reflexión. Si estamos indecisos, los especialistas americanos invitan a preguntarse en los beneficios de llevar una vida saludable. Por ejemplo, mantener a raya los niveles de glucosa en sangre. De lo contrario, podríamos desarrollar diabetes de tipo 2. También cabe analizar si no merece la pena hacer un esfuerzo previo, que llevar un estricto control cuando ya aparece algún tipo de enfermedad.

2. Preparación

Sería la siguiente fase del proceso. Para comenzar, debemos de hacer una lista de ventajas y desventajas. Uno de los principales obstáculos es la falta de tiempo o la poca simpatía que procesamos al ejercicio físico o las comidas saludables. Aunque todo es reversible. 

Desde los NIH, aconsejan convertir en prioridad el nuevo hábito saludable. Por ejemplo, reservar un día de compras a la semana y preparar comidas saludables que se puedan congelar. Así, desterraremos las comidas rápidas e insanas. 

3. Acción

Estamos en marcha. En esta fase, lo recomendable es controlar y evaluar los resultados de los sus nuevos hábitos. Para eso, es necesario: revisar el plan inicial, analizar las metas que se estableció, anticiparse a los contratiempos y darnos pequeñas recompensar por el trabajo realizado.

4. Mantenimiento

Hemos cumplido objetivos, pero llega la parte más difícil: mantenerlos. No es tarea fácil. Si la alimentación saludable y la actividad física regular ya son parte de la rutina, toca anticiparse a los contratiempos y buscar formas de lidiar con ellos.

En otras palabras, encontrar alternativas para no desviarnos del camino emprendido. De acuerdo con de los NIH, una buena manera de no decaer en el intento es mezclar la rutina con las actividades y metas físicas, nuevos compañeros de ejercicio, alimentos, recetas y recompensas.

Fuente: diario26.com

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