Los mitos sobre la diabetes que desinforman a la población

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Dice el mito… sobre la diabetes

El mito es un concepto muy arraigado y distorsionado sobre personajes o fenómenos en diversos elementos de la vida diaria; lo vemos en la mayoría de los temas generales, incluso en la diabetes y surge del desconocimiento del tema.

Para conocer un poco más acerca de la diabetes tipo I, debemos primero conocer la realidad detrás de los mitos

Mito: Comer demasiada azúcar produce diabetes tipo I.

Realidad: Este tipo de diabetes es causada por un trastorno del sistema auto-inmune, que provoca que el cuerpo ataque y destruya por error las células beta, productoras de insulina del páncreas, provocando un aumento súbito en los niveles de glucosa. El consumo de azúcar no tiene relación con el diagnóstico de diabetes tipo 1.

 

Mito: La diabetes tipo I, tiene cura.

Realidad: Desafortunadamente todavía no tiene cura; sin embargo es una enfermedad crónica manejable, que requiere que el paciente mantenga un buen control de su glucosa.

 

Mito: La insulina cura la diabetes.

Realidad: Esta es una hormona que todos producimos. La persona que vive con diabetes tipo I no produce insulina y necesita suplir esa necesidad al inyectarla varias veces y todos los días.

 

Mito: La persona que vive con diabetes tipo I tiene que llevar una dieta para diabéticos.

Realidad: Este tipo de dietas no existen. La realidad es que todas las personas, tengan o no diabetes, deben de seguir una alimentación saludable y balanceada, baja en grasas, que integre los granos enteros, verduras y frutas.

 

Mito: La insulina produce adicción.

Realidad: Es una hormona del aparato digestivo cuyo trabajo es facilitar que la glucosa en la sangre entre en las células y sea utilizada por nuestro cuerpo como energía. La insulina no es narcótica.

 

Mito: La diabetes tipo I puede ser provocada por una situación de estrés, coraje, susto o impresión fuerte.

Realidad: Sabemos que los niveles de glucosa pueden alterarse ante una situación de estrés, coraje, susto o impresión fuerte, siendo esto una respuesta normal del cuerpo, pero no tiene ninguna relación con un diagnóstico de diabetes. Estos parámetros pueden alterarse porque nuestro cuerpo libera adrenalina o epinefrina como respuesta normal al estrés; esta reacción ocurre para asegurarse de que el organismo se mantenga alerta y tenga la energía necesaria para defenderse frente a una situación de peligro.

La efectividad de la insulina se ve temporalmente reducida por la presencia de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, glucagon, cortisol, hormona de crecimiento) y provocan que los niveles de glucosa en sangre suban. Está reducción de la efectividad de la insulina es temporal.

 

Mito: Los niños con diabetes tipo I no crecen mucho.

Realidad: Los menores con este padecimiento que manejan de manera correcta su condición tienen un crecimiento normal.

 

Mito: La diabetes tipo II es menos grave que la diabetes tipo I.

Realidad: Ambos tipos de diabetes pueden causar graves daños a la salud si no se cuidan adecuadamente y pueden registrar daño en ojos, los riñones, corazón y pies a medida que pasa el tiempo. Este riesgo de desarrollar estas complicaciones puede ser prevenido con un buen control de la glucosa. La peor diabetes es la diabetes descontrolada.

 

Mito: Las mujeres con diabetes no deberían tener hijos.

Realidad: Gracias a los adelantos en la medicina y tecnología, hoy día es posible que todas las mujeres con diabetes puedan tener bebés sin poner en peligro su salud o la del bebe. La clave es tener un muy buen control de la glucosa antes de quedar embarazada y mantener ese control a lo largo de este.

 

Mito: Existen hierbas y tratamientos naturales que curan la diabetes tipo I.

Realidad: Desafortunadamente no hay hierbas o tratamientos naturales que lo curen, lo triste es que muchas personas se dejan engañar.

 

Mito: Las personas que tienen diabetes tipo I, sean niños, adolescentes o adultos, deben limitar su actividad física y no pueden practicar deportes o ejercicio físico.

Realidad: La actividad física tiene un efecto similar al de la insulina, provocando que los niveles de glucosa en sangre disminuyan. Es muy recomendable que la persona con diabetes se realice la prueba de glucosa en sangre antes de comenzar a ejercitarse y una vez finalizada la actividad. Nuestros músculos se nutren del azúcar en nuestro torrente sanguíneo, y mientras más energía el músculo utilice, menos azúcar tendremos en sangre.

 

Fuente: Sin Embargo

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