Erróneo, control de peso como solución a diabetes en personas obesas

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Profesionales de la salud consideran erróneos aquellos tratamientos que se basan en la pérdida de peso en pacientes con obesidad y diabetes como solución para mejorar el control de glucosa en la sangre.

Pocos temas han acumulado tanta información engañosa y peligrosa, pues si bien más de la mitad de hombres y mujeres son obesos al inicio o aparición de la diabetes, en muchos casos se diagnostica en no obesos; además que gran parte de las personas obesas podrían nunca desarrollar diabetes tipo II.

A medida que la enfermedad progresa por alguna deficiencia en la insulina o resistencia a ella, es demasiado tarde para que la pérdida de peso mejore considerablemente los niveles de glucosa en la sangre.

Ganar peso es un efecto secundario común en la gente que recibe insulina, porque cuando ésta llega la glucosa es capaz de entrar a las células y sus niveles en la sangre disminuyen.

Aún cuando esa es la meta terapéutica deseada, si el número de calorías que se ingieren es mayor al necesario para mantener un peso adecuado y además hay mínimo nivel de actividad física, las células obtendrán mayor glucosa de la necesaria y se acumulará en forma de grasa.

De cualquier forma, controlar el peso no sólo es posible, sino parte importante y sustancial de un plan de manejo de diabetes, de acuerdo con un comunicado de la farmacéutica Janssen, que presenta resultados de investigaciones de instituciones médicas y especialistas en diabetes.

Perder peso, refiere del documento, puede ayudar a mejorar los niveles de glucosa en la sangre, la presión arterial y los niveles de colesterol, beneficios que han sido reconocidos y respaldados por investigación, especialmente en pacientes con diabetes tipo 2.

En México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 71.28 por ciento, equivalente a 48.6 millones de personas.

Lo anterior significa que siete de cada 10 mexicanos tienen sobrepeso u obesidad y dos de cada tres pacientes con diabetes padecen alguno de esos dos problemas.

Como parte esencial del manejo de la enfermedad, el cambio en el estilo de vida para las personas que viven con diabetes tipo II es procurar comidas balanceadas y la práctica regula de actividades físicas.

Diversos estudios han demostrado que incluso una moderada cantidad de pérdida de peso (cinco por ciento de peso corporal) puede mejorar la acción de la insulina y reducir los niveles de azúcar en ayunas.

Bajo esa recomendación, es importante el trabajo cercano con el médico o con un nutriólogo para determinar el mejor y más adecuado plan nutricional, acorde con las necesidades de cada paciente, sobre todo para aquellos con diabetes tipo II.

Los profesionales de la salud deben guiar a los pacientes para aprender cuántas grasas, proteínas y carbohidratos se deben consumir a diario para mantener la diabetes bajo control y la dieta puede incluir sustitutos de azúcar y productos para pacientes con esa enfermedad.

Además cualquier tipo de ejercicio es útil para alcanzar las metas de reducción de peso y es uno de los mejores cursos de acción para disminuir los niveles de azúcar en la sangre, toda vez su efecto es parecido al de la insulina y hace que ésta trabaje mejor en el cuerpo.

En periodos de actividad física “las puertas se abren fácilmente”, permitiendo que más y más glucosa entre a los músculos para la producción de energía, disminuyendo los niveles de azúcar en el torrente sanguíneo.

La pérdida de peso al inicio de la enfermedad, cuando la resistencia a la insulina está más presente, ofrece mayor posibilidad de mejorar los niveles de glucosa en la sangre, pero a medida que la enfermedad progresa la deficiencia de insulina se vuelve preponderante y puede ser muy tarde para que la pérdida de peso sea realmente útil.

Los pacientes con diabetes deben hablar con su médico sobre la mejor dieta y programa de ejercicio, así como para aprender sobre nuevos tratamientos disponibles para ayudarlos con la reducción de peso y alcanzar las metas de los niveles de azúcar y presión arterial.

En la actualidad, cita, existen nuevos enfoques disponibles para reducir estos problemas, como una nueva clase de medicamentos para la diabetes llamados inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), como es el caso de la Canagliflozina.

De acuerdo con estudios clínicos a más de 10 mil pacientes alrededor del mundo, el fármaco ofrece un control glucémico mejorado a la vez que reduce peso corporal y la presión arterial sistólica; no obstante, cada paciente es diferente y lo más recomendable es revisar con el médico las opciones más adecuadas.

Fuente: Notimex

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