Niños en México con salud digestiva inadecuada

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Investigadores del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM realizaron una evaluación de la salud digestiva de niños escolares de la ciudad de México, la primera en su tipo que se realiza en el país, en la que relacionan la mala digestión con el bajo consumo de fibra y un alto contenido de azúcar.

La evaluación coordinada por Laura Leticia Tirado Gómez y Juan Luis Durán Arenas se llevó a cabo de febrero a agosto de 2014 y participaron 799 niños de ambos sexos, de ocho a 11 años de edad, de 18 escuelas públicas en tres delegaciones políticas con niveles de marginación diferentes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“El objetivo fue evaluar el estado de su salud digestiva mediante la determinación de la prevalencia de la constipación funcional (estreñimiento) y los síntomas de malestar digestivo aunados a ella, así como establecer la relación de este último con el consumo de fibra”, explicó Tirado Gómez.

Para ello se aplicó un cuestionario a los infantes y sus papás sobre alteraciones de ese tipo, actividad física y frecuencia de consumo de alimentos (incluso agua natural). También, se evaluó el peso y la talla de los pequeños para ver si padecían problemas de sobrepeso u obesidad.

Se incluyeron preguntas específicas sobre los hábitos de evacuación de los menores, lo que permitió saber cuántas veces al día, a la semana o a lo largo de más de una semana van al baño.

“En primer lugar nos llamó la atención el consumo promedio de fibra: 14 gramos diarios, si bien lo recomendado en los pequeños de cuatro a ocho años son 25 gramos al día; en niñas de nueve a 13, fue de 26 gramos diarios; y en niños de nueve a 13, de 31 gramos diarios. Es decir, por debajo de las recomendaciones, lo cual también está reportado en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2006 y de 2012. En lo referente a la ingesta de agua natural, que es otro factor asociado a la constipación, está en el mínimo”, informó.

Los principales resultados de esta evaluación fueron los siguientes: 35 por ciento de los niños entrevistados padece dolor abdominal, 34 por ciento experimenta la sensación de continuar evacuando (tenesmo), 43 sufre distensión abdominal, 33 por ciento hace mucho esfuerzo (pujan) para evacuar y el 45 tiene flatulencias; asimismo, 23 por ciento evacúa tres veces o menos por semana, cuando lo normal es hacerlo, como mínimo, una vez al día.

Las cifras se relacionan con un bajo consumo de fibra y uno alto de azúcar procesada y alimentos chatarra, por un lado, y con una deficiente actividad física, por el otro. Al respecto, se dice que lo ideal es que los niños caminen un promedio de 10 mil pasos diarios, pero los que viven en la ciudad de México no lo consiguen. La cantidad de actividad física también se vincula con la constipación: entre menos ejercicio hagas, tu intestino tendrá menor motilidad y se volverá perezoso.

Asimismo, el 13.1 por ciento presenta bajo peso; el 52.9 está en la normalidad; el 24 tiene sobrepeso y 10 por ciento obesidad.

La constipación se asocia a problemas de sobrepeso y obesidad y, a la larga, a padecimientos como las hemorroides y la colitis. Así pues, la recomendación del equipo universitario es incrementar el consumo de fibra y de agua natural, así como la actividad física.

Uno de sus proyectos es hacer un ensayo comunitario en las mismas escuelas, pero con dos grupos: a uno se le dará una barra con la cantidad mínima de fibra que se debe consumir diariamente, al otro se le dejará ingerir lo que consume de manera habitual.

“Apenas estamos en el diseño, vamos a tratar de llevarlo a la práctica en septiembre de este año, cuando comience el próximo ciclo escolar. La idea es ver si cambian los síntomas que presentaron los pequeños de esas escuelas”, indicó Tirado Gómez.

Se sabe que los menores con un nivel socioeconómico bajo comen alimentos con más grasas y azúcar procesada, y aquellos con un nivel socioeconómico más elevado, más frutas y verduras.

Ahora bien, todos los vegetales crudos –jícama, zanahoria y pepino– son alimentos accesibles que contienen fibra y que, por lo general, les gustan a los niños; sin embargo, requieren un procesamiento para que puedan ser consumidos.

El modo de vida actual hace cada vez más difícil que los padres puedan preparar este tipo de alimentos para que sus pequeños los lleven como lunch a la escuela. Con todo, en opinión de Tirado Gómez se debería recobrar el hábito de darles vegetales crudos, además de cereales no procesados, sin azúcar, con fruta picada y leche.

Los resultados de la evaluación ya fueron presentados en el encuentro Experimental Biology 2015, celebrado recientemente en Boston, Estados Unidos, y pronto se publicarán en una revista especializada.

Fuente: UNAM

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