Por qué no deberías comer de pie

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Llegamos tarde a casa y en unos minutos hay que volver a la oficina a continuar con las exigencias laborales. Lo más probable es que ni nos sentemos a comer. Abrimos la nevera y nos llevamos a la boca lo primero que encontremos. Algo similar ocurre cuando visitamos un bar para tomar un aperitivo. Lo haremos deprisa y corriendo. Estas actitudes tan comunes en nuestra vida resultan muy peligrosas para la salud. A continuación te explicamos por qué no deberías comer de pie.

Dificulta la digestión al resultar más complicado relajarse. Además hay una tendencia a apurarnos más a la hora de comer. Esta aceleración implica unos mayores niveles de estrés y que traguemos más aire, lo que puede suponer el origen de algunos problemas relacionados con los gases intestinales.

En el peor de los casos solemos apostar por algo rápido y sencillo, en donde entrarían en juego la comida de tapeo o algo peor como pizzas, hamburguesas o perritos. Platos más calóricos que ayudan a aumentar el sobrepeso.

Para garantizar una adecuada digestión se necesita comer a un ritmo normal, masticado cada alimento para facilitarle la labor al estómago. Algunos expertos sostienen que comer de pie no resulta dañino si se consume lo mismo y a la misma velocidad que sentado, pero cuando permanecemos de pie lo que buscamos en realidad es ahorrar tiempo y reanudar lo antes posible la actividad que tengamos entre manos. Hay menos distracciones en realidad si lo hacemos sentados.

Al acto de comer no hace falta dedicarle demasiado tiempo. Con veinte minutos sería suficiente. ¿Qué ocurre cuando nos alimentamos en la barra de un bar? No permanecemos tan concentrados ya que a nuestro alrededor hay un montón de factores que nos alteran, como puede ser la televisión, el periódico o alguien que nos da conversación. Hacemos varias cosas al mismo tiempo y a la comida no le prestamos demasiada atención, por lo que no llegamos a disfrutarla del todo. Tampoco es aconsejable comer un pincho para calmar nuestro apetito y seguir con la rutina laboral. En muy poco tiempo volveríamos a tener hambre.

Si comer de pie no se recomienda, mucho menos si vamos caminando por la calle con un bocadillo. La acción de comer exige tranquilidad y calma, aprovechando para desconectar. Por lo tanto, siempre que tengas la oportunidad es mejor que destines unos minutos para sentarte delante de una mesa y disfrutar de un buen plato de comida saludable.

Fuente: okdiario.com

 

 

 

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