Productos para pacientes con diabetes: el secreto está en la etiqueta

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Los pacientes con alta concentración de glucosa en sangre deben mantener una dieta balanceada y saludable, misma en que pueden incluir alimentos libres de grasa y azúcar. El secreto para un consumo saludable consiste en leer su etiqueta de información nutrimental.

Es probable que un tercio de las enfermedades sea resultado de factores relacionados con dieta y herencia; precisamente éste es el caso de la diabetes mellitus, que cada minuto provoca el deceso de cinco personas en México, por lo que ocupa la tercera causa de mortalidad en el país, según cifras de la Federación Mexicana de Diabetes.

La diabetes “no tiene palabra de honor”, refiere el doctor Guillermo Fanghanel, jefe de la Clínica de Diabetes del Hospital Ángeles Mocel, en la Ciudad de México, quien señala que, si bien antes se creía que el factor herencia era predominante para desarrollar la afección, hoy día el cambio de alimentación respecto a la de nuestros ancestros, sedentarismo (escasa actividad física), factores ambientales, estrés y estilo de vida han modificado las normas habituales en las cuales se mencionaba que si ambos padres la padecían, la mitad de los hijos tenían predisposición a ella, y si sólo un progenitor la presentaba, se consideraba que 25% de las generaciones futuras la desarrollarían.

Por el contrario, en la actualidad todas las teorías son inciertas y lo único real es que cada vez más niños y jóvenes desarrollan diabetes, aun sin factores hereditarios. Por otra parte, existen algunos síntomas que pueden alertar a la persona de la existencia del trastorno, como frecuentes deseos de orinar, sed intensa, hambre constante, cansancio, piel reseca, visión borrosa e infecciones frecuentes.

¡Mucho “ojo”!
Hoy día se pueden encontrar en tiendas naturistas, departamentales y de autoservicio muchos productos libres de azúcar, ante los cuales el paciente con diabetes debe aplicar su sentido común, a fin de que, aunque la leyenda en la etiqueta afirme que son especiales para la citada condición, no significa que la persona pueda comerse una caja de galletas, varias bolas de helado (al igual que sucede con los alimentos naturales), o grandes piezas de chocolates y dulces, sino que únicamente debe consumir las porciones indicadas por su médico, siempre leyendo las indicaciones nutrimentales especificadas en cada comestible.

No se puede negar que entre las diversas marcas nacionales, estadunidenses y españolas que ofrecen estos novedosos productos se encuentran en los anaqueles todo tipo de alimentos como embutidos y carnes elaboradas con ingredientes ricos en proteína vegetal, ya sea soya, gluten o harina de trigo. Asimismo, existe una gran variedad de cereales y galletas integrales, mayonesas libres de grasa, salsas de jitomate sin azúcar, jugos espumosos (tipo sidra), mermeladas y golosinas en general, en los cuales se ha reemplazado al endulzante común (sacarosa) con edulcorantes como fructuosa, isomaltosa o sorbitol, obteniendo igual sabor.

Por lo anterior, leer la etiqueta, como mencionamos, es muy importante antes de consumir dichos productos, pues permite conocer cuántos hidratos de carbono totales suministrarán, facilitando así el control de glucosa, considerando que 1 gramo de hidratos de carbono proporciona 4 calorías, contra 9 en igual cantidad de grasas.

Excelente opción
Cabe agregar que los derivados de soya son una buena elección para los pacientes con diabetes pues, en comparación con la carne, esta leguminosa contiene menor cantidad y mejor calidad de grasa que junto a su alto contenido de fibra, la convierten en buen auxiliar para reducir el colesterol sanguíneo hasta en 15%, con lo que contribuye a disminuir además el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

Así, consumirla en sus diferentes presentaciones (se puede encontrar carne, jugos, yogurt, crema, queso o leche, entre otros productos), ayudará a la persona a tener buena calidad alimenticia, incrementando las posibilidades de que su salud mejore rápida y considerablemente. Para entender la descripción de las etiquetas es importante conocer lo siguiente:

Tamaño de la ración. Muestra la cantidad de alimento sobre la cual se expresa la tabla; no se refiere forzosamente al contenido total del empaque, ya que en éste pueden encontrarse varias porciones. Por tanto, para conocer el valor nutrimental del empaque completo se requiere multiplicar las cantidades señaladas por el número de raciones.

Contenido energético. Se refiere a la suma de kilocalorías (kcal.) que aporta la ración.

Contenido nutrimental. Cantidad de grasa, colesterol, sodio, hidratos de carbono, fibra dietética, proteínas, vitaminas y nutrimentos inorgánicos que aporta el alimento que se consume.

Porcentaje del valor diario. Indica la cantidad que el producto aporta de la recomendación diaria estimada para llevar dieta sana. Por ejemplo, si encontramos que cierto comestible cubre 35% de la vitamina B1 requerida, entonces sólo falta obtener en ese día la ingesta del restante 65% del mismo nutriente.

Somos lo que comemos
La falta de diagnóstico o el control inadecuado de la glucemia suelen permitir no sólo el avance de la enfermedad, sino también la aparición de complicaciones, ya que la alteración tiende a dañar a las arterias, de lo cual resultan diversas consecuencias que, por lo general, se presentan como problemas renales, oculares, cardiovasculares (relativos al corazón y vasos sanguíneos) y en las extremidades inferiores.

Por su parte, especialistas como el doctor Fanghanel apoyan el tratamiento de la diabetes en cuatro pilares: terapia farmacológica, plan de alimentación, educación y actividad física. Por ende, la dieta es un componente vital del programa de control de la afección, al grado que el grupo de profesionales que sigue el padecimiento (endocrinólogo, nutriólogo y psicólogo) guían el desarrollo del plan nutricional personalizado, a fin de ayudar al paciente a obtener niveles apropiados de glucosa y grasas (colesterol y triglicéridos) en sangre.

Así, la persona con diabetes mellitus no insulinodependiente (tipo 2), al adherirse a dicho esquema, mantiene su peso correcto logrando un balance entre comestibles y la insulina que su cuerpo es capaz de producir, y si es insulinodependiente (tipo 1), seguir el mencionado plan le asegura tener equilibrio entre la hormona inyectada y lo que se ingiere.

La dieta ideal es aquella que permanece balanceada y se ajusta a las necesidades, gustos, nivel de actividad física y estilo de vida del individuo, con horarios, cantidad y tipos de comida diseñados y ajustados especialmente por el propio paciente con ayuda del nutriólogo. De este modo, cuanto mejor comprenda aquél su programa personal y los principios en que se basa, mayor será la flexibilidad que podrá disfrutar.

Fuente: SyM / Elizabeth Aguilar

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