
Tres de cada 10 mujeres que sufren síntomas de mala circulación reconocen que les da vergüenza mostrar sus piernas (28%), y dos de cada diez afirman que este problema ha afectado a su autoestima (21%). Por esta razón, la prevención y el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica (IVC) o de la mala circulación implica un abordaje multidisciplinar, donde intervienen todos los profesionales sanitarios.





