
Incluso después del nacimiento, porque tienen mayor tendencia a la obesidad “sabemos que los niños obesos tienen grandes probabilidades de ser jóvenes o adultos hipotensos, con problemas de colesterol en la sangre y con síndrome metabólico”, explicó
Las consecuencias también son para la madre, quien al dar a luz a un bebé de gran tamaño puede sufrir un prolapso de genitales, es decir un desplazamiento interno e incluso externo en el que se “asoman” órganos por la vagina o el recto, además de desarrollar diabetes tipo II a mediano plazo, hipertensión e incluso mal funcionamiento de la tiroides.
Uno de los aspectos que más preocupan a los especialistas, informó Segura Zavala, es que la patología no tiene síntomas claros. La diabetes gestacional no se caracteriza, como en otros casos, por incontinencia urinaria, falta de apetito y/o sed excesiva, por lo que se recomienda realizar un examen diagnóstico, sobre todo si la madre dobla su peso corporal durante el primer trimestre de embarazo.
“La recomendación es visitar al médico y planear el embarazo, porque en conjunto madre y especialista pueden encontrar el mejor estado de salud posible para que la gestación tenga buen fin. En nuestra experiencia la consulta de planificación evita muchos problemas y permite a los padres dar la mejor bienvenida a su hijo”, concluyó.
El tratamiento médico que se aplica durante el embarazo para controlar la diabetes gestacional no representa ningún riesgo para el desarrollo del bebé y es a base de insulina, dijo, no entra a la placenta, por lo que la madre que ya fue diagnosticada con diabetes gestacional no debe temer posibles afectaciones a la salud de su hijo. Las mujeres con sobrepeso u obesidad tienen hasta ocho veces más riesgo de desarrollar complicaciones durante y después del embarazo, por lo que su seguimiento es crucial.
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