Expertos instan a transparentar los problemas con las bombas de insulina

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Cuando los diabéticos informan inconvenientes con el uso de sus bombas de insulina, los fabricantes almacenan los reclamos, pero un estudio indica que los investigadores no siempre pueden acceder a esos datos para analizarlos de manera independiente.

En una declaración conjunta, expertos de la Asociación Estadounidense de Diabetes y la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes aseguran que las agencias regulatorias deberían diseñar normas aplicables a todos los fabricantes delas bombas de insulina.

A pesar de esto, los usuarios no deberían alarmarse.

"Son dispositivos muy seguros si se cumplen las instrucciones", dijo la doctora Anne Peters, directora del Programa de Diabetes de University of Southern California y coautora de la nueva declaración.

Pero aclaró que los usuarios saben que, a veces, las bombas fallan.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que el cinco por ciento de los 29 millones de estadounidenses diabéticos padece diabetes tipo I y tiene que utilizar inyecciones o una bomba de insulina todos los días.

Hasta un millón de personas en el mundo podrían estar utilizando estas bombas, aunque los autores aclaran en la declaración publicada en Diabetes Care que los fabricantes no difunden la cantidad de dispositivos vendidos y en funcionamiento.

A medida que las bombas se vuelven más sofisticadas y pequeñas, el mercado recibe nuevas versiones. Analizar los problemas que informan los pacientes mejoraría la calidad y la seguridad de los dispositivos.

En Estados Unidos, los usuarios denuncian los problemas ante los fabricantes, que los comunican a la Administración de Alimentos y Medicamentos.

Es información pública, pero cada empresa aplica su propio procedimiento de revisión y categorización, además de determinar si existe un problema.

Peters aseguró que es difícil navegar esa base de datos. "Es muy complicado para un médico, como yo, acceder a los datos. ¿Con qué frecuencia falla una bomba y hay que cambiarla? No losé", dijo.

En el período 1996-2005, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recibió mil 594 informes de problemas, incluidas 13 muertes.

Los informes de problemas graves o fatales con el uso de las bombas de insulina aumentaron un 17 por ciento anual entre el2001 y el 2009, lo que podría atribuirse a un aumento del uso delos dispositivos, pero eso se desconoce.

En el 2013, más de 29 mil usuarios se comunicaron con los fabricantes porque su bomba había fallado.

"Las personas con diabetes deberían saber que las asociaciones profesionales de Europa y Estados Unidos están trabajando juntas para que la industria y las autoridades regulatorias fijen estándares más altos para la comercialización de las bombas y transparenten la información sobre los efectos adversos", dijo el coautor de la declaración, John Petrie, de la Universidad de Glasgow, Reino Unido.

También alentó a los usuarios a denunciar ante los fabricantes cualquier problema de funcionamiento de esos dispositivos.

Una de cada cuatro personas que utiliza una bomba de insulina durante un año tendrá algún problema, lo que para Petrie es demasiado alto.

Peters recordó la importancia de que los pacientes sepan actuar ante un problema de funcionamiento de la bomba, así como también que se les explique cómo resolverlos cuando la reciben y con recordatorios periódicos.

Cuando una bomba se rompe, la experta recordó que el reemplazo demora algunos días en llegar. Por eso, recomendó que los usuarios impriman la configuración y los datos del equipo y tengan al alcance insulina de acción prolongada.

Fuente: Kathryn Doyle / Reuters Health

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