Dejar el azúcar, ¿locura o sensatez?

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En una resolución drástica, Danièle Gerkens, periodista especializada en temas de salud en la revista francesa ELLE, decidió eliminar por completo el azúcar de su alimentación durante un año, sin recurrir luego a edulcorantes.

Aunque no sufría de sobrepeso preocupante, la periodista cuenta que perdió 6 kilos “de grasa acumulada” durante ese lapso. Entre los otros efectos positivos, constató menos alergias, menos arrugas y más energía.

Para realizar ese desafío, tuvo que cambiar no sólo el contenido de su despensa, sino también algunos ritos, como terminar cada comida con algo dulce. Durante los primeros días, la periodista cuenta que se sentía con el síndrome de abstinencia.

Preguntamos al investigador en dietética y nutrición español Aitor Sánchez García, autor del blog midietacojea.com, por qué el azúcar nos gusta tanto. “El sabor dulce genera una sensación de recompensa al cerebro”, explicó a RFI. "No hay otro alimento tan dulce como el azúcar”, subraya.

El azúcar activa el sistema de recompensa y libera dopamina dentro del cerebro, del mismo modo que una droga. “Estas sensaciones pueden provocar un comportamiento adictivo", precisa el especialista. De hecho, Danièle Gerkens dejó de tener ganas de comer alimentos dulces al cabo de ocho semanas sin azúcar.

El azúcar está en todas partes

La periodista enfrentó un verdadero desafío porque el azúcar está presente en numerosos alimentos. La razón tiene que ver con las ventajas que presenta este alimento desde un punto de vista económico. “El azúcar presenta distintas ventajas industriales: es una materia prima muy barata, hace que los alimentos duren más y añade un sabor dulce”, precisa explica Aitor Sánchez García.

Por eso, las empresas utilizan muchos azúcares libres en la composición de los alimentos, en detrimento de la salud de la gente. El remedio, según el especialista español, es regresar a los alimentos no procesados.

“La única manera de intentar reducir el consumo de azúcar es comer materias primas: carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, legumbres”, agrega. “Hay muchas creencias de que el azúcar simple es necesario por las mañanas para activarnos y darnos energía, pero nos es completamente cierto, con otros alimentos podemos conseguirlo”, destacó el especialista.

Consumo ocasional de azúcar

Si bien reconoce que el azúcar simple presenta más desventajas que beneficios para la salud, el especialista ha optado por una resolución más moderada que la del “cero azúcar”.

“El azúcar, por su aspecto social, hace parte de nuestra cultura alimentaria. No aconsejaría eliminarlo por completo de nuestras vidas. Lo mejor es limitar su consumo y simplemente dejarlo para ocasiones esporádicas”, aconsejó el especialista a RFI.

A este respecto, recordemos que la OMS publicó en marzo de este año una nueva recomendación sobre el consumo de azúcares libres, los que son añadidos además del azúcar intrínseco a los alimentos.

“Si miramos bien la composición de los productos, con unas pocas galletas estamos ya en la cantidad máxima que recomienda la OMS”, advierte Aitor Sánchez García, dietista nutricionista que realiza un doctorado en Educación Alimentaria en la Universidad de Granada.

La OMS preconiza un consumo máximo de azúcares libres de 5% de su ingesta calórica total al día. “Para una persona que tome 2000 calorías al día, un 5% representa 25 gramos de azúcar. Eso se alcanza muy fácilmente”, añade.

“El problema del azúcar es que cuando lo tomamos en exceso, nos predispone a distintas patologías. Se asocia con sobrepeso, con obesidad, diabetes y provoca otras complicaciones sanguíneas como glicemias, colesterol o inflamaciones”, recuerda Aitor Sánchez García.

En 2014, la Organización Mundial de la Salud reveló que 1,9 mil millones de de adultos estaban en sobrepeso en el mundo. El sedentarismo y el consumo de alimentos industriales azucarados figuran como los principales factores responsables de esta situación.

Fuente: espanol.rfi.fr

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