La insulina no es el monstruo que muchos diabéticos creen

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En México, sólo 13 por ciento de los afectados por diabetes reciben insulina como terapia debido a los mitos que existen acerca de su uso, a pesar de que la aplicación es el mejor tratamiento para las personas que padecen esta enfermedad.

Así lo informó el jefe del Departamento de Endocrinología del Hospital General de México, Valentín Sánchez Pedraza, quien explicó que la diabetes es la falta de insulina en el cuerpo, por lo que el mejor tratamiento es suministrar dicha hormona al paciente que no la produce. “Es para remplazar algo que el paciente producía, pero que actualmente ya no lo hace y el objetivo principal es simular lo que haría el páncreas en condiciones fisiológicas.

“Cuando el paciente diabético no recibe insulina con el tiempo se genera un descontrol en el tratamiento, lo cual lleva a que la persona requiera utilizar dos tipos de este fármaco”, apuntó el especialista y recalcó que por esa razón la mitad de los afectados abandonan el tratamiento.

El doctor Sánchez Pedraza dijo que entre los principales mitos que cree la gente acerca del uso de la insulina es que subirá de peso, que quedará ciego o que tendrá muchos episodios de hipoglucemia.

Aclaró que la base fundamental para acabar con la desinformación acerca de la insulina es necesaria educar al paciente diabético para que entienda la razón por la cual se eleva su glucosa y de esta manera acabar con mitos de que la insulina es mala.

“Una persona que no es diabética produce alrededor de 70 unidades de insulina y no está ciega ni tiene problemas hormonales o sube de peso, por ese motivo lo que estamos haciendo es otorgarle al paciente una sustancia que él producía, pero por alguna razón ya no lo hace”.

En condiciones normales la insulina se libera de manera constante para generar azúcar en ayuno no mayor a 99 unidades, por lo que cada vez que comemos liberamos más insulina para que mi glucosa no suba a 180 unidades dos horas después de consumir los alimentos.

La insulina es una sustancia que la persona produce desde el nacimiento, con alrededor de 60 unidades en 24 horas de manera normal, y la falta de su producción provoca la elevación de la glucosa; para que sea efectiva deben cumplirse dos condiciones: que el páncreas la segregue en cantidad suficiente y que las células la identifiquen y permitan su acción.

No obstante, puntualizó el endocrinólogo, la prescripción de la insulina exógena depende del tipo de diabetes y del grado de avance de la enfermedad.

En los diabéticos tipo I, por ejemplo, requieren tratamiento con insulina desde el inicio del padecimiento. En cambio, el paciente con diabetes tipo II tiene una deficiencia relativa que puede ser de 50 por ciento de reserva pancreática en la etapa inicial, lo que significa que aún produce la mitad de lo normal, por lo que se le administran fármacos que favorezcan la liberación del faltante o que mejoren la utilización de lo que producen.

El doctor Sánchez Pedraza detalló que el uso de la insulina desde el inicio del tratamiento dependerá del avance de la enfermedad. “En la actualidad, con el diagnóstico inicial se le receta al paciente cambios en la alimentación y un medicamento durante tres meses, si en ese tiempo no logra el control metabólico, es decir, registra glucosa de más de 100 puntos en ayuno y niveles de hemoglobina glucosilada por arriba de siete por ciento, se utiliza insulina combinada o dos fármacos que favorezcan su utilización”.

Es así que si después de seis meses no se logran las metas de control metabólico, el paciente debe utilizar la insulina, así como los pacientes con glucosa de más de 250 o hemoglobina glucosilada de más de 8.5 por ciento, a fin de evitar las complicaciones.

Hay diferentes tipos de insulina y en distintas presentaciones, la más práctica es la que se utiliza con una especie de pluma porque es fácil de manejar. Se administra en las zonas del cuerpo donde se cuenta con tejido adiposo como el muslo y abdomen y es subcutánea, no intramuscular, pero advirtió que la aguja debe utilizarse una sola vez, debido a que su finura impide reutilizarla, de hacerlo, se corre el riesgo de que el paciente se lastime.

“El número de pacientes que utilicen insulina debe ser más alto; hay que romper esos mitos, hay que hacer entender que el paciente con diabetes lo que tiene es deficiencia de insulina”, finalizó el doctor Sánchez Pedraza. (Agencia ID)

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