Diabetes: un asunto de prevención

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Al no poder controlar en principio la diabetes de María Alejandra, la orden fue no salir en Carnaval. Tenía el azúcar demasiado elevada y no se podía arriesgar a esas jornadas en la Vía 40. “Eso es lo que me hace sentir viva”, dice. La solución entonces fue un acuerdo entre su familia, su equipo médico y ella. “Desfilé con supervisión médica, con dudas, pero sabían que eso me hacía feliz. Mi papá decidió acompañarme”.

Si a sus compañeros les daban bocadillo o bebidas hidratantes, ella tenía que buscar otra manera. “Entonces me hidraté con suero y uchuvas”.

“Me le medí y lo disfruté como nunca”, dice. Terminó su labor, el Carnaval acabó y fue feliz. Siguieron otros procesos, tratamientos, y hoy tiene lo que ella llama “un lindo botón” en su brazo.

“Yo le llamo el botón de la felicidad, porque me alivió mis dedos, es otra opción y ahora anda conmigo todo el tiempo, baila conmigo”, relata. Este mide constantemente la glucosa en líquido intersticial.

Este, explica Armenta, es un glucómetro que tiene un sensor que reemplaza los pinchazos en los dedos.  Es subcutáneo y se conecta con el celular “evita que el paciente se esté pinchando, porque deben tener determinaciones muy frecuentes para decidir qué dosis de insulina se deben poner”.

Ya hoy María Alejandra puede contar lo que ha pasado; sin embargo, destaca que no ha sido un camino fácil. “He llorado porque aún me pregunto por qué me tocó a mí si me cuido tanto. Lo que entiendo ahora es que nadie está exento de esto”.

Los cuidados que debe tener alguien que no tiene diabetes y desea prevenirla son básicamente dos, dice Armenta: “No engordarse y hacer mucha actividad física. Esto es lo más importante en prevención”.

Para los que ya están diagnosticados, “lo primero es que acepten su condición, que no se puede curar sino controlar y que entiendan que si no normalizan sus niveles de azúcar las 24 horas del día —y ojalá los 365 días del año— las consecuencias sobre su salud pueden ser desastrosas, ya que el azúcar alta daña el sistema vascular y el sistema nervioso periférico”.

“También deben saber que la parte más importante del tratamiento no son los medicamentos, sino la alimentación. Diabético que no haga un plan de alimentación estricto será muy difícil controlarlo”, señala el especialista.

Ahora la bailarina y comunicadora usa su historia para enviar un mensaje: “Hay que decirles a todas las personas que se cuiden. A cualquiera le puede pasar, sea hereditario, por mala alimentación o sedentarismo. Hay que prevenir, tener cautela”.

Fuente: El Heraldo

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