Insulina vs la diabetes

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La diabetes es una enfermedad crónica que puede complicarse y su variante: infantil o tipo 1 suele diagnosticarse en edades tempranas.

Ante esta diabetes, las defensas del sistema inmune destruyen las células beta del páncreas y al no haber producción de insulina en el organismo, es necesario sustituirla.

El diagnóstico de cualquier tipo de diabetes es clave para mantener el padecimiento bajo control y evitar complicaciones, siempre de la mano del médico.

La manera más común de administrarla son las inyecciones.

Esto da lugar a dudas: ¿Es seguro para los niños? ¿Cómo debe aplicarse? ¿Será difícil adquirir esta nueva disciplina? Jacqueline Alcántara, educadora en diabetes explica:

“La aplicación de insulina inyectada es segura para los niños y todos los pacientes. Se debe tomar en cuenta que es algo que los acompañará toda la vida y posiblemente las inyecciones sean necesarias varias veces al día”.

Se necesitarán herramientas seguras, únicas y confiables para que una experiencia precisa y cómoda. Expertos recomiendan utilizar agujas de 6mm en jeringa convencional y 4mm para dispositivos tipo pluma.

Son las agujas más cortas que existen y garantizan que la insulina se deposite en el tejido subcutáneo (donde debe actuar) y son menos intimidantes para el paciente.

Las agujas de 4mm cuentan con tecnología lo que significa que tiene un corte de 5 biseles en la punta. Esto se traduce para el paciente en una importante reducción de percepción en la piel cuando se introduce la aguja, muy importante para el sector infantil, ya que fomenta la adherencia al tratamiento.

La educadora menciona que la insulina debe aplicarse bajo una técnica de inyección correcta para que el tratamiento sea aprovechado.

Es necesaria la asesoría del profesional de la salud. Existen reglas generales: rotar los sitios de inyección, glúteo, muslo (parte externa), abdomen (de 2 a 3 dedos de distancia del ombligo) y brazo (parte superior trasera).

Fuente: El Gráfico

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