La radiación solar y el exceso de calor provocan daños físicos y psicológicos: académicos UNAM

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El exceso de calor nos hace tener una baja productividad, agotamiento, falta de sueño y un estado de ánimo irritable, intolerante y agresivo, que afecta el rendimiento normal en oficinas y escuelas, inclusive en las calles, indicaron académicos de la UNAM.

La radiación solar y el exceso de calor de estos últimos días en México provocan no sólo daños físicos sino también psicológicos.

Los daños físicos se asocian con una alta exposición a los rayos solares, que producen cáncer y envejecimiento prematuro de la piel, trastornos pigmentarios y degradación de colágeno, alertó Rodrigo Roldán Marín, responsable de la Clínica de Oncodermatología de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con un comunicado de la UNAM, Roldán Marín explicó que el Sol produce un espectro de energía muy importante, que abarca la radiación ultravioleta, primera causa de cáncer de piel y quemaduras; también, es origen de la luz visible, que nos permite ver de día, pero se asocia con trastornos pigmentarios; y de los rayos infrarrojos, que no queman, pero causan calor, degradan el colágeno en la dermis y provocan envejecimiento prematuro de la piel.

“El sol es el carcinógeno ambiental más frecuente al que se expone el ser humano”, dijo en conferencia de medios. Es importante remarcar que la radiación en la Ciudad de México es tan peligrosa como la de la playa.

Además, provoca deshidratación: la piel funciona como barrera y nos protege de todo lo que está afuera del cuerpo, y entre más calor, se evapora más agua de ese órgano. “En las personas que tienen piel sensible o sufren dermatitis, en especial atópica, el daño es mayor, pues la sudoración la irrita aún más”.

Consecuencias psicológicas

Por su parte, Lozada Vázquez destacó que el excesivo calor dentro de las áreas de trabajo, y el hecho de que no fluya el aire, “causan irritabilidad, mayor estrés, baja productividad, deshidratación y disminución en la toma de decisiones”.

En las personas con diabetes o altos niveles de azúcar que sufren calambres, éstos se confunden con los golpes de calor.

Rodrigo Roldán  también expuso que así como tenemos el hábito de lavarnos los dientes después de comer, debemos protegernos la piel con bloqueador solar antes de realizar nuestras actividades cotidianas, especialmente en las zonas expuestas como cara, orejas, cuello, escote, brazos y dorso de las manos.

Las manchas y las arrugas, prosiguió, son sinónimo de daño solar acumulado, y el bronceado, natural o artificial, no es sano, pues las quemaduras generan un daño permanente que se manifiesta muchos años después como cáncer cada vez más frecuentemente.

Fuente: Aristegui Noticias

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