La diabetes y beneficios del agua de coco

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Recientemente, el consumo de  coco (Coco nucífera L.) ha ganado mucha popularidad en todo el mundo por el “agua” refrescante que contienen y por la información generada por los investigadores referente de  su valor nutritivo.  En muchos países tropicales, los cocos son ofrecidos por vendedores ambulantes a transeúntes que disfrutan el agua, en primer término, y luego el fruto, el cual, es cortado en mitades para  aprovechar su deliciosa pulpa. Como dato curioso, el agua de coco ha tenido otros usos no comestibles como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial cuando fue utilizada como “solución salina de emergencia” para hidratar a los soldados heridos. En realidad, esta práctica aun es utilizada en varios países de escasos recursos.  Aunque puede ser consumida durante todo el año,  los meses más cálidos constituyen la ocasión más  propicia para disfrutar esta bebida y mitigar el calor.

El agua de coco es una excelente bebida alternativa para las personas con diabetes por su bajo contenido de azúcar y, en general, en calorías. Adicionalmente, tiene potasio, entre otros minerales importantes, y ácidos grasos esenciales que son beneficiosos para el organismo. La ingestión regular de esta agua, por su contenido de potasio, ayuda a prevenir la formación de cálculos renales. Una taza contiene;

• 46 calorías; 0,48 g de grasa; 3 g de fibra dietética; 6 g de azúcar y 2 g de proteína.

Estos componentes convierten al agua de coco en una bebida natural con propiedades hidratantes similares al agua y a las bebidas ingeridas por los deportistas. Claro, consúmala con moderación; recuerde que todo en exceso puede ser perjudicial para la salud.

El agua de coco contiene, también, citocininas que tienen propiedades antioxidantes que contrarrestan los radicales libres que dañan las células y favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Esta deliciosa bebida ayuda además, en casos de diarrea, a balancear los electrolitos en el intestino, aliviando los síntomas de esta afección frecuente en el trópico. Por otra parte, siendo la obesidad una característica común en las personas con diabetes, el agua de coco puede ayudar a perder peso. No contiene colesterol y por su bajo contenido en azúcar, puede ser un sustituto para las sodas carbonatadas.

Finalmente, al consumir el agua de coco, tenga cuidado de no ingerir la pulpa; es decir, la sustancia blanca adherida a la parte interna del coco ya que por su mayor contenido en grasa y azúcares puede elevar rápidamente la glucosa en sangre. Consuma el agua de los cocos verdes (o tiernos) y no la obtenida de los frutos marrones, ya maduros. Si decide no consumir el agua inmediatamente, guárdela en el refrigerador ya que rápidamente se  torna agria, si la mantiene a temperatura ambiente.

Fuente: DiabeTV 

 

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