
Esta sustancia tiene un dulzor similar al del azúcar, pero su bajo aporte calórico y su nula repercusión de la insulina en sangre lo han convertido en el edulcorante por excelencia.

Esta sustancia tiene un dulzor similar al del azúcar, pero su bajo aporte calórico y su nula repercusión de la insulina en sangre lo han convertido en el edulcorante por excelencia.

Aunque vivamos en la sociedad de la abundancia (no solo alimentaria, sino de todo), cada vez hay más personas que sufren carencia de vitaminas y minerales. Y no es precisamente por falta de alimentos, sino que más bien deriva de los alimentos ricos en sodio, grasas y azúcares añadidos.

Seguro que todos conocéis la iniciativa de "5 al día" que promueve el consumo de cinco piezas de fruta u hortalizas frescas diariamente, que es la recomendación mínima de consumo diario en una dieta saludable. Si vais contando vuestras raciones es posible que algún día penséis "oye, que no llego a las cinco piezas... Pues me tomo un zumo y arreglado". Error, un error bastante común además.

Con frecuencia, el uso de edulcorantes suscita debates en torno a posibles riesgos que podría traer su consumo, especialmente en personas con enfermedades crónicas como la diabetes mellitus. Sin embargo, existen numerosos estudios que avalan su seguridad.