
La mayoría de trabajadores realiza una jornada laboral continua, lo que implica permanecer entre seis y ocho horas continuas en el puesto de trabajo. Esta situación trae como consecuencia levantarse muy temprano, realizar el almuerzo muy tarde y cenar pronto para acostarse a una hora que nos permita dormir las 8 horas que necesitamos para garantizar un descanso óptimo.






