Qué es la resistencia a la insulina

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El 50% de los individuos con un perímetro abdominal superior a 100 cm presenta resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina es un problema de salud cada vez más común en las sociedades modernas. Aparece cuando el organismo no responde de forma normal a la insulina que produce el páncreas –más concretamente sus células beta–, y esto dificulta que la glucosa penetre en las células. La insulina es una hormona encargada, entre otras funciones, de controlar los niveles de glucosa en la sangre y de que la glucosa llegue a las células musculares y se utilice como una de las principales fuentes de energía; también evita que se produzca glucosa en el hígado tras las comidas, así como que se liberen ácidos grasos.

La resistencia a la insulina consiste precisamente en la pérdida de estas funciones, bien por la incapacidad para ejercer estos cometidos a nivel de hígado, músculos y tejido graso, o bien por la pérdida de sensibilidad de los tejidos a la acción de la insulina. Como consecuencia se produce un nivel elevado de insulina en sangre (hiperinsulinismo), junto con niveles de glucosa elevados por la pérdida o alteración de la función esencial de la insulina. Esto condiciona una mayor producción de ácidos grasos que bloquean a su vez la acción de la insulina. Y este exceso de ácidos grasos se acumula en el tejido adiposo abdominal (obesidad central), en el hígado (esteatosis hepática o hígado graso), y en los músculos.

Este hecho puede ser un proceso no patológico como sucede en la adolescencia, en el envejecimiento, e incluso en algunas etapas del embarazo, por ejemplo, pero está íntimamente ligado al conocido como síndrome metabólico (hipertensión, dislipemia, obesidad y diabetes), aunque no son sinónimos. Por este motivo, la resistencia a la insulina se considera un eslabón fundamental en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares y, particularmente, de la diabetes tipo 2.

Prevalencia de la resistencia a la insulina

En cuanto a la prevalencia de la resistencia a la insulina, se estima que en los hombres ronda el 30%, mientras que en la mujer está en torno al 20-22%. Esta cifra aumenta en relación directa con el incremento del perímetro abdominal como indicador de la obesidad central, llegando a afectar al 50% de los individuos con un perímetro abdominal superior a 100 cm.

En casos concretos como el síndrome de ovario poliquístico, seis de cada diez mujeres presentan resistencia a la insulina. En estas dos situaciones queda demostrado que la obesidad y, más concretamente, el depósito de grasa en el abdomen, es la causa fundamental de que se desarrolle resistencia a la acción de la insulina en los tejidos.

Fuente: WebConsulta

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