Se llama PTEN y es un viejo conocido de la investigación oncológica. Es uno de los llamados genes supresores de tumores, una de las esperanzas para el tratamiento del cáncer. Está implicado, mediante la acción de la proteína PI3K, en una ruta bioquímica que detecta la presencia de nutrientes y los retiene, con lo que las células malignas tienen el combustible necesario para su crecimiento y proliferación. Es una clara diana terapéutica contra el cáncer, pero ahora se ha descubierto que posee una función sorprendente y no menos importante: actúa también sobre el metabolismo con el mismo mecanismo, lo que permite controlar el peso manteniendo la ingesta de grasas. La investigación es, a día de hoy, una de las promesas más firmes para desarrollar un verdadero fármaco antiobesidad, capaz también, como se ha probado, de prevenir y reducir patologías asociadas, como la diabetes y el hígado graso.
Se llama PTEN y es un viejo conocido de la investigación oncológica. Es uno de los llamados genes supresores de tumores, una de las esperanzas para el tratamiento del cáncer. Está implicado, mediante la acción de la proteína PI3K, en una ruta bioquímica que detecta la presencia de nutrientes y los retiene, con lo que las células malignas tienen el combustible necesario para su crecimiento y proliferación. Es una clara diana terapéutica contra el cáncer, pero ahora se ha descubierto que posee una función sorprendente y no menos importante: actúa también sobre el metabolismo con el mismo mecanismo, lo que permite controlar el peso manteniendo la ingesta de grasas. La investigación es, a día de hoy, una de las promesas más firmes para desarrollar un verdadero fármaco antiobesidad, capaz también, como se ha probado, de prevenir y reducir patologías asociadas, como la diabetes y el hígado graso. 

La incidencia de la diabetes es cada vez mayor en todo el mundo, y también el riesgo de que la padezcan más niños. Es una enfermedad crónica que puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, riñones y los nervios, por lo que es de vital importancia mantenerla controlada en los pacientes, sobre todo los jóvenes que padecen diabetes tipo I, que es la que aparece en la infancia y la juventud.
Entender cómo los sistemas de comunicación entre las células (los canales intercelulares o sinapsis eléctricas) regulan el proceso de secreción de hormonas, en particular de la insulina, podría dar pistas para entender mejor y combatir la diabetes, padecimiento que actualmente ocupa el primer lugar entre las causas de muerte en México, afirmó la doctora Elia Martha Pérez Armendáriz, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien combina sus actividades científicas con el estudio de las condiciones en las que realizan investigación las mujeres en nuestro país.
Para combatir la obesidad, el doctor José Rafael Garza Álvarez, cirujano del Hospital Ángeles del Pedregal –ubicado en la Ciudad de México– especializado en gastroenterología, diseñó un balón gástrico denominado Intraglobe que es inflado con aire y no con agua, a diferencia de los que existen en el mercado, lo cual lo hace más ligero y cómodo.

