
Los especialistas en la salud humana denominan hipoglucemia al “bajón” de glucosa en el paciente con diabetes cuando llega a 70 miligramos por decilitros en sangre, lo cual puede comprometer mucho su salud. La ocurrencia de episodios de este tipo afecta la calidad de vida de quien los experimenta e incide en que no haya un buen apego al tratamiento.


La vida para un diabético dependiente de insulina no es fácil. Además de cuidar su dieta y hacer ejercicio, requiere de numerosos pinchazos diarios, tanto para inyectar la hormona que el páncreas ya no produce, como para monitorear los niveles de azúcar que tiene en su sangre.
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de azúcar de la sangre están muy altos. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa (azúcar) entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo I, el cuerpo no produce insulina. En la diabetes tipo II, el cuerpo no produce o no usa la insulina adecuadamente. Por lo que sin suficiente insulina, la glucosa permanece en la sangre.
Un estudio demostró que las bebidas gaseosas dietéticas causan efectos nocivos en el cuerpo tras un período largo de consumo, incluida la posibilidad de provocar sobrepeso o diabetes tipo II. Pero una serie de datos recientes reflejan que dejar estas bebidas de lado revierte el daño.

