
Una botella de gaseosa de 600 mililitros aporta en promedio 65 gramos de azúcar. Una cantidad que equivale al consumo de 13 cucharaditas de azúcar. Esto significa que un refresco supera el límite diario permitido de glucosa que una persona puede consumir, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que aconseja consumir hasta 10 cucharaditas por día.






